La observó con detenimiento.
Observó su cuerpo, maduro, fuerte, apasionado. Observó las arrugas que se formaban en torno a sus ojos. Observó el nerviosismo en sus pupilas al encender el cigarro y caminar por la estancia como un león enjaulado. Observó el temblor de sus pezones con cada respiración.
Deslizó una mano por su pierna, desde la rodilla hasta el pubis.
Ella se arqueó cuanto pudo. Deseosa.
Él se detuvo, dio una larga calada.
Ella, a través del humo, le pareció que la miraba ahora como si nunca antes la hubiera visto, como si no se conocieran, como si esta fuera aquella primera vez, lejana en el tiempo, en la que huía de la rutina conyugal.
Alguien le dijo un día que después del amor de tu vida, uno siempre tiende a (intentar) ser feliz con malas copias de esa historia.
La volvió a mirar ¿Era ella una copia de M$%&#?
Era probable.
La miró una vez más mientras apagaba el cigarrillo.
Tenían una edad similar, un físico parecido, familias semejantes... Pero no era ella.
Introdujo uno de sus dedos por debajo de su ropa interior.
Notó el calor, notó la humedad.
Ella volvió a arquearse.
Vio como ponía los ojos en blanco mientras mordía la mordaza.
Y aún no había empezado...
Tagkiller
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jueves, 10 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
Amo I
16:59:57
16:59:58
16:59:59
17:00:00
Unos acordes de guitarra acompañan la voz de Yosi, el cantante de Los Suaves mientras él abre los ojos
de golpe...
Nena, te voy a dejar
aunque me muera de pena.
Se había obligado a si mismo a oír aquella canción cada mañana, le ayudaba a recordar cuanto había perdido, y a su vez todo cuanto había ganado.
Nena, te voy a dejar
aunque la sangre se pare en mis venas.
Se incorporó tratando de no pensar en nada, hizo unos ejercicios de respiración y un leve calentamiento y comenzó su sesión diaria de gimnasia "matutina"...
Antes, cuando todo iba bien dormía mucho más, sabía que ella guardaba el fuerte, sabía que ella lo despertaría con seguridad. Ahora ya no estaba y recordaba a diario las palabras de Yosi.
Te voy a dejar
y cumpliré mi condena...
Todo lo que él era ahora, lo era gracias a ella, todo lo que sentía y pensaba, todo lo que había aprendido los últimos años, todo.
Ella.
...donde no pueda soñar,
dentro de mi oscura cárcel de arena.
Encendió el teléfono móvil mientras calentaba el café del día anterior y empezó el festival de tonos; mensajes de texto, de voz, llamadas perdidas...
Nada que le devolviera una ilusión irrecuperable.
Y en el fondo del arcón
junto a mi suerte negra
¿Sabes qué voy a guardar?
Con tus recuerdos, mi pena.
Consultó la agenda y comenzó a devolver las llamadas. Una nueva "clienta", una cita que debía aplazarse, un par de consultas sobre horarios y precio por sesión y un intento de regateo que cortó de raiz con un tajante "disculpa, pero creo que no hablamos el mismo idioma" antes de colgar...
Nena, te voy a dejar.
Se duchó, se vistió y salió de casa poco antes de las 7 pm. Tomó un taxi, dejó el negro maletín de cuero en el asiento contiguo e indicó al conductor una dirección.
Mientras la música suena
no dejes de pensar
que a tu lado se queda mi estrella.
Se detuvieron junto a un hotel. Pagó y entró en la recepción.
Te voy a dejar.
Me marcharé de esta tierra.
Saludó con una tenue sonrisa a la recepcionista, joven, guapa y de aspecto inocente. ¿Una reserva a nombre de Laura O%&#o? -preguntó.
Así en paz quedarás
dentro de tu triste jaula de seda.
Si, por supuesto ¿me permite su Dni y una tarjeta de crédito?
Firmó, pagó la habitación por adelantado y dejó una propina en forma de billete, era la mejor forma de que le recordaran en todos los hoteles en los que solía "trabajar".
Entró al ascensor, pulsó la séptima planta y entró en la habitación.
Dejó el maletín en la cama, lo abrió, desplegó todo su instrumental en ella y, después de revisar que todo estaba correcto, envió un sms con el texto: Hotel E$%&#@, hab 720.
Unos minutos después llegaba la respuesta: "ok"
Y ya ves que la razón
de acabar de esta manera,
es: "Sólo te puedo dejar
el día en que yo me muera".
Tagkiller
16:59:58
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Unos acordes de guitarra acompañan la voz de Yosi, el cantante de Los Suaves mientras él abre los ojos
de golpe...
Nena, te voy a dejar
aunque me muera de pena.
Se había obligado a si mismo a oír aquella canción cada mañana, le ayudaba a recordar cuanto había perdido, y a su vez todo cuanto había ganado.
Nena, te voy a dejar
aunque la sangre se pare en mis venas.
Se incorporó tratando de no pensar en nada, hizo unos ejercicios de respiración y un leve calentamiento y comenzó su sesión diaria de gimnasia "matutina"...
Antes, cuando todo iba bien dormía mucho más, sabía que ella guardaba el fuerte, sabía que ella lo despertaría con seguridad. Ahora ya no estaba y recordaba a diario las palabras de Yosi.
Te voy a dejar
y cumpliré mi condena...
Todo lo que él era ahora, lo era gracias a ella, todo lo que sentía y pensaba, todo lo que había aprendido los últimos años, todo.
Ella.
...donde no pueda soñar,
dentro de mi oscura cárcel de arena.
Encendió el teléfono móvil mientras calentaba el café del día anterior y empezó el festival de tonos; mensajes de texto, de voz, llamadas perdidas...
Nada que le devolviera una ilusión irrecuperable.
Y en el fondo del arcón
junto a mi suerte negra
¿Sabes qué voy a guardar?
Con tus recuerdos, mi pena.
Consultó la agenda y comenzó a devolver las llamadas. Una nueva "clienta", una cita que debía aplazarse, un par de consultas sobre horarios y precio por sesión y un intento de regateo que cortó de raiz con un tajante "disculpa, pero creo que no hablamos el mismo idioma" antes de colgar...
Nena, te voy a dejar.
Se duchó, se vistió y salió de casa poco antes de las 7 pm. Tomó un taxi, dejó el negro maletín de cuero en el asiento contiguo e indicó al conductor una dirección.
Mientras la música suena
no dejes de pensar
que a tu lado se queda mi estrella.
Se detuvieron junto a un hotel. Pagó y entró en la recepción.
Te voy a dejar.
Me marcharé de esta tierra.
Saludó con una tenue sonrisa a la recepcionista, joven, guapa y de aspecto inocente. ¿Una reserva a nombre de Laura O%&#o? -preguntó.
Así en paz quedarás
dentro de tu triste jaula de seda.
Si, por supuesto ¿me permite su Dni y una tarjeta de crédito?
Firmó, pagó la habitación por adelantado y dejó una propina en forma de billete, era la mejor forma de que le recordaran en todos los hoteles en los que solía "trabajar".
Entró al ascensor, pulsó la séptima planta y entró en la habitación.
Dejó el maletín en la cama, lo abrió, desplegó todo su instrumental en ella y, después de revisar que todo estaba correcto, envió un sms con el texto: Hotel E$%&#@, hab 720.
Unos minutos después llegaba la respuesta: "ok"
Y ya ves que la razón
de acabar de esta manera,
es: "Sólo te puedo dejar
el día en que yo me muera".
Tagkiller
martes, 20 de julio de 2010
Car Crash Sleep
Arrancó el coche y salió del "parking" de la empresa.
Hacía el mismo trayecto todos los viernes.
Ni siquiera pasaba por casa. Se había acostumbrado a salir corriendo de la ciudad al acercarse el fin de semana.
Llevaba todo lo necesario en el maletero. Lo preparó cuidadosamente la noche anterior y aquella mañana sólo había tenido que sacar algunas fiambreras y ponerlas en el frigorífico del comedor de personal.
Paró para repostar y tomar un café en una estación de servicio.
No había dormido bien la noche anterior y eso que los últimos meses no habían sido tan malos como los primeros...
Se detuvo un momento con el vaso de papel en la mano, soplando, mientras su mente se perdía recordándola.
A ella...
Se despidió del encargado y retomó su camino.
A los diez minutos notó los primeros síntomas de somnolencia.
Hizo caso omiso y continuó, más rápido si cabe, deseoso de llegar cuanto antes para descansar.
Los ojos se le cerraron un segundo.
Sólo un segundo.
Pensó seriamente en parar y estirar las piernas ¡pero era tan poco lo que le quedaba para llegar...!
Apretó el acelerador, las luces delanteras devoraban kilometros de una carretera que ya oscurecía.
De pronto una inclinación de cabeza, negrura, catástrofe, estrépito...
"Todo-en-uno", en décimas de segundo.
Le despertó un dolor intenso en la pierna izquierda. El coche había caído por un terraplén y estaba atrapado en el amasijo de hierros.
Se notó débil, y confuso, no tenía idea del tiempo que había permanecido así pero notaba el flujo caliente de la sangre resbalando por su pantorrilla.
Una carretera comarcal perdida entre montañas, sin cobertura, en una zona de difícil visibilidad, en verano, sin apenas tráfico...
Sólo un milagro podía salvarlo, y eso sin hablar del amenazante humillo que emergía del capó...
El tiempo y su discurrir.
Pensó en su mujer, había muerto de cáncer un año antes y hacía relativamente poco tiempo que lo había "superado".
Sus años juntos, "siempre a tu lado", sus hijos, la convivencia, las dificultades, los grandes momentos...
Desfilaron sus recuerdos con desasosegante lentitud.
Se sintió de pronto MUY solo.
Nunca pensó que moriría así, solo y llorando como un niño...
Recordó su sonrisa, la tenía olvidada.
Siempre le dijo lo loco que le volvía aquella risa de niña.
Algo dentro de él empezó a sangrar sin derramar una sola gota...
Sólo lloró.
Lloró.
Solo.
Tagkiller (I miss you, L.O.L, y duele)
Premio a la originalidad 2010, si, lo sé... no estoy inspirado, lo siento...
Pd: ¿Alguien tiene una máquina del tiempo? La necesito, MUCHO, por favor...
Ver: 28 Días Después (Danny Boyle 2002), Hijos de los Hombres (Alfonso Cuaron 2006).
Escuchar: (pero no me la pongan por favor): By Your Side (Sade), Parole Alate (Meg)
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