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domingo, 15 de julio de 2012

Que se jodan




He aquí dos generaciones de próceres de esta, nuestra patria. Dos insignes servidores del estado, dos almas nobles con vocación de servicio público y servidumbre al pueblo. Dos ilustres entre los más ilustres de nuestros representantes políticos.

Qué decir en estos casos, amigos?

Uno se queda sin palabras al contemplar (y lentamente asimilar) la clase de país que habita. País donde estos dos adalides de la honestidad y el buen hacer son perseguidos por las hordas marxistas que emplean sus medios de comunicación afines (los pocos que les quedan) y se les desprestigia de forma voraz cuando su único delito, que digo delito, pecado, pecadillo, ha sido gobernar de forma eficaz pensando en lo mejor para su tierra y sus convecinos (y si, puede que algun que otro familiar también).

Y vulnerando todo lo honorable, como suele ser habitual entre los desharrapados usuales que forman la turba socialista, vemos que algún mass mierda ha utilizado la declaración de hacienda de Andreita (comete el pollo, coño!) tratando de volver contra ella lo que en su momento fue un ejercicio noble y desinteresado de honestidad política.

A ver si nos enteramos rojetes, Andrea no es rica, pero sí tiene un buen patrimonio, y esto mis queridos rabiosos rojelios de la Secta y demás, porque la gente de bien como Andrea, su padre y tantos otros buenos votantes del PP son gente trabajadora. Es normal que el trabajo bien hecho sea recompensado de igual manera.

Nos da igual el dinero que tenga, los pisos que sean propiedad suyo o los planes de pensiones o coches de los que disponga.

Busquense un trabajo de veras, parásitos!








En fin, Andrea (y bienamado papá), que sí, que teneis razón; que nos jodemos y bailamos, que en este país hay mucha tradición de amnesia coreografiada (la movida y las cunetas en los 80, por ejemplo*), que los sociatas son unos demagogos y unos marditoh roedoreh y que la culpa de todo la tiene Yoko Ono, que también era un alma grácil y pura como la tuya, que se nota que no tienes "maldá denguna en el mirar..."

Peperos, sociatas, tengo una guillotina para ustedes...








*"Ha habido movida madrileña y felices 80, pero bailando sobre una España sembrada de cadáveres".




 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Descanso

Me voy a tomar un tiempecillo, hamijos, no tengo nada interesante que contar y tampoco quiero aburriros.

Desde aquí mandar mi apoyo al blogger Rorschach por el ataque de clones sufrido en los últimos días.

Consuélate cabrito, si fueras un mediocre como yo ni anónimos te mandaban...

Nos veremos en 2012 si los mayas quieren.

Saludos

Tagkiller

domingo, 13 de noviembre de 2011

Amo III: Crying Freeman

Se sorprendió mirando el reloj por enésima vez. Estaba muy nerviosa, llevaba esperando ese día toda la semana. No había podido quedar antes con "su señor". 

Recollect me darling raise me to your lips
Two undernourished egos four rotating hips 

Hold on to me tightly I'm a sliding scale
Can't endure then you can't inhale 


"Mi señor", se repitió ensimismada junto a la maquina de café mientras sus mejillas se sonrojaban levemente. 

Clearly 

Llevaban viéndose bastante tiempo, fue ella misma la que le sugirió un día, medio en broma, que debía cobrar por aquello ya que se le daba tan bien. Él la miró con sus ojos marrones y tristes y esbozó una sonrisa. 

Out of body experience interferes
And dreams of flying I fit nearly

Surrounds me though I get lonely 

Desde entonces las cosas parecían haberle ido mejor y a ella no le importaba compartirlo, a pesar de quererlo. Después de todo ella estaba casada. Si, bueno, quizá aquella sensación al despedirse, o aquella otra al saber a ciencia cierta que él tenía otra cita la angustiaban, pero sólo por ver el formidable cambio que había experimentado (e incluso ella misma con él) merecía la pena.

Slowly 

Pero él seguía triste.
 

Moving up slowly
Inertia keeps
She's moving up slowly
Slowly 


Alguna vez le preguntó y él negó con la cabeza rehusando responder, pero ella sabía, estaba segura, que era otra mujer la que lo causaba. 

Moving up slowly
Inertia creeps
Moving up slowly

She comes 

Nunca insistió por respeto, pero lo sabía. 

Moving up slowly
She comes 

Moving up slowly
Inertia creeps 

Miró una vez más el reloj: "sólo diez minutos..." 

Moving up slowly
She comes 

Era un jueves y como era usual iba a llegar ella antes al hotel. Entre ellos así lo había sido siempre. 

Moving up slowly
Moving up slowly 


Saludó a la recepcionista a la que ya conocía, pagó la habitación y subió notando el nerviosismo en sus piernas. 

In my home no chrome as clear as
See me now with my nearest dearest 

Se aseó, se cambió de ropa poniendose algo "cómodo" y conforme al plan apagó las luces, se arrodilló junto a la cama, apoyó su pecho sobre ella y cerró los ojos. 

Been there when I'm over careering
Room shifting is endearing 

La noche anterior le costó bastante conciliar el sueño, pero ahora se hallaba en tal estado de excitación que le hubiera sido imposible dormir. 

Between us is our kitchen
Would you found my irritant's itching 

Been here before 

Así, a oscuras, en la silenciosa habitación, su mente comenzó a deslizarse con lentitud por los recuerdos que la poblaban. Recuerdos de su vida y del viraje que había sufrido desde que se conocieran dos años antes. 

Been here forever 

Oyó el mecanismo de la cerradura al activarse la apertura por la tarjeta de plástico y sintió en sus rodillas la vibración de sus pasos al caminar. 

Moving up slowly
Inertia keeps 

Moving up slowly
Inertia creeps 


A pesar de tener los ojos cerrados distinguió la luz al encenderse y contuvo la respiración cuando notó como él se aproximaba. 

Moving up slowly
Inertia keeps 

Moving up slowly
She comes 


Su aliento en el hombro derecho al tiempo que unos labios la besaban brevemente. Los brazos que la levantaban y las muñecas esposadas a la espalda. La boca mordiendo la mordaza con nerviosismo. 

Moving up slowly 

Esos mismos brazos ahora la depositaban con suavidad sobre la cama. Esos mismos brazos que empezaron a acariciarla. Y a estimularla. Empujándola al orgasmo y deteniéndose. Una y otra vez. 

Moving up slowly 

Inmisericorde. 

She comes moving up slowly
Inertia creeps moving up slowly 

She comes 

Tantas que perdió la cuenta. 

I make no sound in my eider-down 
Awake I lie in the morning's blue
Room is still my antenna in you 


Así hasta que decidió llevarla más allá. Toda la energía desatada discurriendo en oleadas mientras sus piernas se agitaban entre estertores. La respiración entrecortada. 

Nylon burns the bedspread with two
 

Él se levantó de la cama mientras ella trataba de recuperar el aliento entre jadeos. No alcanzó a verlo pero oyó como encendía un cigarrillo.. 

Gravity's zero see me stall
bounce off walls lose my footing and fall 

La ansiedad fue apoderándose de ella a medida que pasaban los minutos y él no hacía nada salvo observarla.
 

 It can be sweet though incomplete though
And the frames will freeze
 

Apagó el pitillo, se puso tras ella y, pasando los brazos bajo sus axilas, la forzó a incorporarse sobre sus rodillas. 

See me on all four's
It's been a long time 


Después, poniendo la mano sobre su nuca, la inclinó hacia delante quedando así postrada ante él. 

She comes
 

A su plena disposición. 

She comes 

Ella parecía estar esperando ese momento. Relajó piernas y muslos, arqueó la espalda y apoyó la cabeza sobre su mejilla izquierda. 

I want to #%&@ you
She comes 


Le observó con veneración. 

I want to #%&@ you
She comes


Cerró los ojos y se dejó hacer entregándose aún más si cabe.

I caught your radio waves

Ahora el ansioso parecía él. Sintió su nerviosismo mientras le separaba las nalgas. Notó la precipitación al penetrarla seguida de un dolor intenso.
 

Will you take a string
 

Gritó en silencio con cada acometida.
 

Say you string me along
 

Poco a poco se tornaron más placenteras. Él embestía cada vez con mayor fuerza. 

Say you string me along
Say inertia creeps 


Ella esperó aquello que desde el primer día la había cautivado. Aquella mezcla de fiereza, rabia, impotencia y tristeza. Aquelló que coronaba cada acto con su Amo. 

Inertia creeps and she comes
Say she comes
 

Más profundo, más fuerte, mejor.
 

Say she comes
 

Gritó, gritaron... 

Say she comes 

Ella sintió sus lagrimas cayendo sobre su espalda...

Say she comes

Say she comes...







Tagkiller


Oír: Inertia Creeps (Massive Attack - Mezzanine 1998) , Teardrop (Massive Attack - Mezzanine 1998)


jueves, 10 de noviembre de 2011

Amo II: Sesion

La observó con detenimiento. 

Observó su cuerpo, maduro, fuerte, apasionado. Observó las arrugas que se formaban en torno a sus ojos. Observó el nerviosismo en sus pupilas al encender el cigarro y caminar por la estancia como un león enjaulado. Observó el temblor de sus pezones con cada respiración. 

Deslizó una mano por su pierna, desde la rodilla hasta el pubis. 

Ella se arqueó cuanto pudo. Deseosa. 

Él se detuvo, dio una larga calada. Ella, a través del humo, le pareció que la miraba ahora como si nunca antes la hubiera visto, como si no se conocieran, como si esta fuera aquella primera vez, lejana en el tiempo, en la que huía de la rutina conyugal. 

Alguien le dijo un día que después del amor de tu vida, uno siempre tiende a (intentar) ser feliz con malas copias de esa historia. 

La volvió a mirar ¿Era ella una copia de M$%&#? 

Era probable. 

La miró una vez más mientras apagaba el cigarrillo. 

Tenían una edad similar, un físico parecido, familias semejantes... Pero no era ella. 

Introdujo uno de sus dedos por debajo de su ropa interior. 

Notó el calor, notó la humedad. 

Ella volvió a arquearse. 

Vio como ponía los ojos en blanco mientras mordía la mordaza. 

Y aún no había empezado... 





Tagkiller

domingo, 6 de noviembre de 2011

Amo I

16:59:57 
16:59:58 
16:59:59 
17:00:00 

Unos acordes de guitarra acompañan la voz de Yosi, el cantante de Los Suaves mientras él abre los ojos
de golpe... 


Nena, te voy a dejar 
aunque me muera de pena. 

Se había obligado a si mismo a oír aquella canción cada mañana, le ayudaba a recordar cuanto había perdido, y a su vez todo cuanto había ganado. 

Nena, te voy a dejar 
aunque la sangre se pare en mis venas. 

Se incorporó tratando de no pensar en nada, hizo unos ejercicios de respiración y un leve calentamiento y comenzó su sesión diaria de gimnasia "matutina"... 

Antes, cuando todo iba bien dormía mucho más, sabía que ella guardaba el fuerte, sabía que ella lo despertaría con seguridad. Ahora ya no estaba y recordaba a diario las palabras de Yosi. 

Te voy a dejar 
y cumpliré mi condena... 

Todo lo que él era ahora, lo era gracias a ella, todo lo que sentía y pensaba, todo lo que había aprendido los últimos años, todo. 

Ella. 

...donde no pueda soñar, 
dentro de mi oscura cárcel de arena. 

Encendió el teléfono móvil mientras calentaba el café del día anterior y empezó el festival de tonos; mensajes de texto, de voz, llamadas perdidas... 

Nada que le devolviera una ilusión irrecuperable. 

Y en el fondo del arcón 
junto a mi suerte negra 
¿Sabes qué voy a guardar? 
Con tus recuerdos, mi pena

Consultó la agenda y comenzó a devolver las llamadas. Una nueva "clienta", una cita que debía aplazarse, un par de consultas sobre horarios y precio por sesión y un intento de regateo que cortó de raiz con un tajante "disculpa, pero creo que no hablamos el mismo idioma" antes de colgar... 

Nena, te voy a dejar. 

Se duchó, se vistió y salió de casa poco antes de las 7 pm. Tomó un taxi, dejó el negro maletín de cuero en el asiento contiguo e indicó al conductor una dirección. 

Mientras la música suena 
no dejes de pensar 
que a tu lado se queda mi estrella. 

Se detuvieron junto a un hotel. Pagó y entró en la recepción. 

Te voy a dejar. 
Me marcharé de esta tierra. 

Saludó con una tenue sonrisa a la recepcionista, joven, guapa y de aspecto inocente. ¿Una reserva a nombre de Laura O%&#o? -preguntó. 

Así en paz quedarás 
dentro de tu triste jaula de seda

Si, por supuesto ¿me permite su Dni y una tarjeta de crédito? 

Firmó, pagó la habitación por adelantado y dejó una propina en forma de billete, era la mejor forma de que le recordaran en todos los hoteles en los que solía "trabajar". 

Entró al ascensor, pulsó la séptima planta y entró en la habitación. 

Dejó el maletín en la cama, lo abrió, desplegó todo su instrumental en ella y, después de revisar que todo estaba correcto, envió un sms con el texto: Hotel E$%&#@, hab 720. 

Unos minutos después llegaba la respuesta: "ok" 

Y ya ves que la razón 
de acabar de esta manera, 
es: "Sólo te puedo dejar 
el día en que yo me muera". 





Tagkiller





jueves, 3 de noviembre de 2011

Karma II

No, no le recordaba. En cambio él no tardó ni un segundo en darse cuenta de quién era ella.

Ahí seguía, desgranando sus logros académicos.

No, definitivamente, no le recordaba. Aunque no era muy extraño, nunca le prestó la menor atención. Siempre había estado mucho más interesada por C#$@x&. Que además de popular, fue el primero de la clase que tuvo novia. No ella, por supuesto.

Se sonrió internamente.

Ahora hablaba de un máster.

No dejaba de ser curioso.

"Las vueltas que da la vida" -se dijo una vez más.

¿Quién popularizó la pollada aquella del buzón de San Valentín? Indudablemente fue alguien con pocas luces porque fue usado de inmediato para las más crueles y pesadas bromas que podían suceder en un colegio.

"...Sin embargo escribí con la mejor intención. Era joven e ingenuo..."

Y gilipollas también.

Aún recuerda la cara que puso cuando recibió la carta. Seguramente durante el tiempo que duró la incertidumbre sobre su autoría fue feliz fantaseando con la idea de que fuera de C#$@x&.

"...No sé si llegó a saber que era mía. Quiero creer que no...."

Ahora le cuenta sobre sus diferentes trabajos hasta la fecha. Que tiene capacidad de liderazgo, que ha dirigido a un grupo de personas, que si patatín, que si patatán...

"...Dudo que fuera necesario humillarme de aquella manera, delante de todos, en la cafetería, pero lo hizo y algo se rompió dentro de mí. Algo que nunca más nadie ha podido (ni tan siquiera intentado) reparar..."

"Y ahora mírala..."

"Aquí está...."

La interrumpe.

“Si, si, todo eso está muy bien, te llamabas I#$%&. ¿No? Bien, tenemos tu número, te llamaremos ¿De acuerdo?”

Sonríe mientras la empuja suavemente hacia la puerta del despacho.

Adiós adiós...


 

Karma.




Tagkiller (que le den por culo a Platón! XD)





Ver: Mi pie Izquierdo (Jim Sheridan 1989), Un engaño de Lujo (Pierre Salvadori 2006)

Oír: Segundo premio (Los Planetas)

martes, 25 de octubre de 2011

Karma I

Aquel era un pueblo pequeño, todos se conocían. De alguna manera, lejana quizá, todos eran familia. Y ya se sabe como son los pueblos…

El pequeño de los Ll#%@&;s ceceaba. Desde muy niño. Prácticamente desde que empezó a hablar. No era muy evidente porque el chaval era tímido. Pero ceceaba. Y en el colegio… bueno, ya se sabe como son los pueblos ¿no?

En aquel pueblo, pequeño como ya he dicho, la escuela era adecuada a sus necesidades. Apenas había dos “clases”, en la primera se juntaban los más pequeños y en la segunda los mayores, algunos rozando incluso la adolescencia.

Desde el principio el pequeño de los Ll#%@&;s lo pasó mal. Pero cuando los grupitos y pandillas quedaron definitivamente configurados comenzó su infierno.
Es difícil para un adulto “normal” poder entender, llegar a comprender, el acoso infantil. Para un niño la escuela existe como una extensión de su casa. Es su “otro” mundo, llegando a ser tan importante, o con el tiempo más aún, que su propio hogar.

En ese contexto, la persecución escolar se torna terrible.
Y terrible fue la infancia del chaval.

Las horas de recreo las pasó, durante un tiempo, escondido de la “marabunta”, pero a medida que pasaron los años desarrolló toda una serie de técnicas para esquivar las agresiones.
Se convirtió, de esta manera, en un experto en intuirlas. Un herbívoro herido en la sabana aprendiendo a comer el bocadillo apresuradamente y sin dejar de observar con miedo su alrededor.

Los odió, durante años.
Antes de tener las herramientas necesarias para poder ignorarlos.

Y después, cuando la persecución hacía imposible la huida.

Aprendió a odiarlos con cada centímetro de su ser, con cada pelo de su cuerpo, con cada una de sus neuronas.
Aprendió a recrearse en ese sentimiento, a saborear la bilis de la impotencia, a disfrutar con la rabia y la injusticia.

Aprendió a distinguirlos.

En una manada no hay nada homogéneo y ésta no era una excepción.
Había un líder, una fiel camarilla junto a él y después muchos adeptos.

Aprendió a distinguirlos, si, y aprendió también a esperar una u otra reacción o insulto a según qué cosas hiciera.

Uno debería saber que tener un “defecto” físico en la escuela lo convierte en objeto de chanzas y burlas crueles. Todos sabemos cómo son los niños ¿no? Y más en un pueblo pequeño...
Sin embargo hubo alguien que se distinguió. F$#&;%, el hijo del boticario, tenía una mente ágil. Y una lengua aún más ágil si cabe. Fue el autor del apodo con el que lo machacaban. Y también fue el más insistente (y cruel) con él.

En los colegios siempre hay alguien que recibe las burlas de (casi) todos. Pero la situación con el pequeño de los Ll#%@&;s se llevaba la palma.
Era otra época, la gente no estaba tan sensibilizada con el acoso escolar como hoy día.
Ana Rosa no utilizaba su púlpito televisivo para iniciar campañas mediáticas contra la “lacra semanal”.

Nadie había usado aún una palabra de origen inglés para calificarla.

Pero era una situación evidente, se daba en prácticamente todo el país y aquel pequeño colegio no era una excepción.

Y así, esquivando agresiones e ignorando insultos, fue su infancia.

“Afortunadamente” él no servía para estudiar y así se lo dijo a sus padres en cuanto pudo. Quería huir de cualquier cosa que le recordara a un centro de estudios y eso hizo su padre.
Al terminar la Egb se lo llevó para que le ayudara en las tareas del campo.
La fauna escolar se dividió, como era usual en aquella época, algunos estudiaron Fp y otros Bup.

La banda de acosadores se disgregó y, salvo algún contacto ocasional por el pueblo o en las fiestas patronales, la pesadilla fue quedando en el recuerdo.
Un recuerdo amargo e imborrable.

Uno de esos recuerdos que los estudiosos de la mente humana suele llamar “trauma”.

Aquellos chavales crecieron. El pequeño de los Ll#%@&;s vivió una vida aparentemente plácida, nunca se relacionó mucho. El ceceo y la timidez acabaron por convencerle de que iba a engrosar las listas de “solteros en el entorno rural”.
Sin embargo, al hijo del boticario la vida le sonreía. Terminó la enseñanza media, se matriculó en la Facultad de Farmacia, y, sin descuidar los estudios, como su padre le había aconsejado, también tuvo tiempo de salir, conocer chicas, divertirse...

Así, en una fiesta universitaria fue como conoció a A~€#%&s, y, podría decirse que lo suyo fue “amor a primera vista”.

Dos años después, con los estudios terminados y el porvenir asegurado, se casaban. En el pueblo. Y durante unos días no se habló de otra cosa.

La felicidad sonreía a  F$#&;%, tenía una esposa guapa que lo quería, un buen trabajo (heredado de su padre) y unas perspectivas felices de futuro.

Poco después su mujer se quedó embarazada.

Una niña preciosa, “...aunque era de esperar, el padre con tan buena planta y ella, forastera, pero bien guapa...”  fue uno de los comentarios más oídos...

La felicidad llegó con pañales y biberones y juguetes y ropa rosa de bebé. Y el joven matrimonio se volcó con su hija.

Así fue pasando el tiempo.

Ella volvió a su puesto de trabajo en un Laboratorio, él continuó ayudando en el negocio familiar.



Una tarde, al volver a casa encontró a su mujer con la niña. En un primer momento le pareció que jugaban y se dispuso a unirse a la “felicidad familiar” pero algo le hizo detenerse en seco y observar a su esposa a cierta distancia.
Una y otra vez la veía llevarse el índice al labio y hacer un gesto extraño con la cabeza. Tardó menos de un segundo en darse cuenta que parecía pedirle silencio.

“...Pero... la niña todavía no habla, debe estar a punto, pero aún es pronto...” –pensó mientras observaba la escena indeciso.
Acercó la cabeza tratando de oír pero solo alcanzó a escuchar a su mujer...

“Ca – Sa”
Y un segundo después una voz infantil y titubeante...

“Ca – Za”





Tagkiller


Leer: (Aún no habéis leído "El perque de tot plegat"??? No sé a qué esperais...)


lunes, 3 de octubre de 2011

Tierra Viento Fuego

-->
 
Tierra



Raices y ramas. Insectos, gusanos, lombrices. 

El peso en el pecho y la boca llena.

Las narices obturadas y las piernas inmovilizadas.

Manos y brazos atrapados. Oscuridad y silencio.




Viento


Dudó durante un segundo pero después se arrojó al vacío.

17 Pisos.

No son tantos. 

El viento le golpeaba el rostro y le faltaba el aire.

Impacto.




Fuego


Contempló una vez más su imagen en la hoguera.
 
El fuego al contrario del agua no devuelve reflejo alguno, sin embargo el podía verse allí mismo.

Aquella figura desgarbada con la botella de plástico con algo de gasolina era él.

Por un momento le costó reconocerse pero sin duda era él.

Vio su ropa sucia, vio su incipiente barba, vio sus ojos encendidos.

Se pasó la mano por la frente. Un gesto inconsciente. Quemaba.

Retrocedió un par de pasos y observó con detenimiento su “obra”. La casa ardía por los cuatro costados. 
El sufrimiento que le había traído pareció desvanecerse entre llamaradas y humo. El fruto de sus desvelos. 
Símbolo de su fracaso. De sus pérdidas.

La redención hipotecaria en su estación de servicio más cercana.

Se arrojó a la pira.

Fundido a negro.

lunes, 3 de enero de 2011

Lust for Life


No toques eso, recoge lo que has tirado. Tienes que portarte bien, acábate todo el plato. Si te pegan no son tus amigos. Tu no les hagas caso. Pórtate bien en clase. No hables si no te preguntan. Presta atención al profesor. Al salir del cole, directo a casa. Ir a un campamento de verano te sentará bien. En el instituto aprenderás cosas útiles. Hay que estudiar una carrera si quieres tener futuro. No te saltes la última hora de los martes, aunque sea tutoría. Hinca los codos, obten una buena nota en el PAU y harás la carrera con más demanda laboral. Esfuerzate en la universidad. No malgastes tu juventud en fiestas. Sonríe a aquella chica. Estudia, estudia, estudia. Haz la tesis, un master, un postgrado y pelea por ser el mejor. Oposita si es una carrera de letras. Humíllate si es de ciencias y acabas en el sector privado. Trabaja gratis haciendo prácticas, es por tu bien. Aguanta todo lo que te hagan en el trabajo. Comprate un coche a plazos. Intenta ligarte a aquella chica. Ahora aquella otra, ya que con la primera no hubo nada. O aquella de más allá, no te gusta tanto como la primera, ni de lejos, pero no quieres ser un perdedor solitario. Arrástrate para ligártela. Aguanta sus celos, sus neuras, sus desprecios, sus manipulaciones. Aguanta y recibirás el premio. Cásate. Compra un piso. Hipotécate durante cincuenta años. Acude los fines de semana a comulgar al centro comercial. Deja a los niños en el McDonalds. Construye una casa. Planta un arbol. Ten un hijo. Divórciate y piérdelo todo. Pórtate bien si no quieres que te marginen. No pienses nada que se salga del guión preestablecido. No disientas. No protestes. No te quejes. No te pongas enfermo. No llores, recuerda, eres un hombre y no puedes. Pelea en casa y fuera de ella. Hazte de un equipo de futbol. Defiéndelo a muerte. Cabreate con sus derrotas. Grita con sus victorias. Cambia de móvil cada dos años. De coche cada cinco. Compra una segunda vivienda. Y una tercera. Y un apartamento en Torrevieja. Envejece. Aguanta unas condiciones laborales cada vez peores. Cuando seas despedido a los cincuenta
asúmelo. Sufre con los achaques, con la incomprensión de tus hijos, con la de tus jefes, con la de tu mujer. Trata de reconducir tu vida. Muestrate autosuficiente o tus hijos te encerraran en una residencia. Marchítate entre sondas, goteros, ancianos desconocidos y personal sanitario sin vocación. Sufre, pierde los dientes, babea y haztelo todo encima.

Pero al final de la partida
recuerda que has tenido una vida plena y feliz.

Esta es la historia de una sociedad que se hunde, y mientras lo hace no deja de repetirse: hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien...


Pero lo importante no es la caída...


Tagkiller (mierda de vida, mierda de sistema, mierda de nivel de vida en el planeta tierra by KaseO)

Ver: El Odio (Mathieu Kassovitz 1995), Trainspotting (Danny Boyle 1996) , Arcadia (Costa Gavras 2005)


Oir: Lust For Life (Iggy Pop 1977) Soy de Aragón (KaseO 1995)

viernes, 12 de noviembre de 2010

Ama


Sonó el despertador.

Abrió un ojo. Con la mano, a tientas, lo paró.


La figura del "cerdo" de su marido, como ella solía llamarle cuando hablaba con sus amigas, temblaba con cada respiración.


Su vida era una mierda, aunque a fuerza de mostrar "dientes" hubiera llegado a creerse lo contrario.


Sus hijos, dos niñatos malcriados y adolescentes que jamás la tomaron en serio.

Su trabajo, una jungla repleta de subordinados ineptos a los que debía marcar de cerca.

Su marido, ni rastro de aquel joven que le gustó y creyó que la enamoraba.


Con pereza se levantó dirigiendo una mirada de desprecio hacia la figura masculina que roncaba en el otro lado de la cama y se metió en la ducha.


Después, mientras preparaba café y escuchaba las noticias en la radio su mente voló durante unos segundos.


Pensó en otro trabajo, en otra pareja, en otros hijos, en otra vida en definitiva...


Una vida que no fue más que un sueño de juventud y ahora un vago recuerdo de tiempos más felices.


Bajó al garaje y montó en su gigantesco 4x4. Conducirlo le confería una sensación de seguridad y dominio que sólo había obtenido en una ocasión... Con Q...


Q. era un chico joven y guapo que trabajaba en su oficina.


En un primer momento se destapó como un trabajador excepcional, pero poco después comenzó a cometer fallos estúpidos que provocaron que tuviera que abroncarlo en más de una ocasión.


La primera vez que lo hizo, en su despacho, le vio enrojecer y bajar la vista de un modo que le resultó adorable.


Los errores se sucedieron hasta el punto de preguntarse si él obtenía algún tipo de placer con ello.


Un día, el servicio
interno de mensajería instantánea de la compañía parpadeó. Era él, solicitando de forma muy respetuosa una cena para poder discutir ciertos aspectos del trabajo...

Fantaseó unos segundos, parada ante un disco en rojo, recordando aquel cuerpo juvenil atado y amordazado en su propia cama.


El claxon del coche de detrás sonó con fuerza mientras un enfurecido cincuentón conductor decía sin palabras "mujer tenías que ser..." al tiempo que la miraba con agresividad.


Musitó un "que te den, prostático..." mientras arrancaba su todoterreno.


Su mente volvió a Q.; vendado, amordazado, atado, a su merced...
Una cálida sensación subió por su entrepierna mientras estacionaba en el aparcamiento de la empresa.

Notó el silencio al entrar en la oficina. Todos la temían.


Una dura jornada de trabajo después, enfados y broncas incluidas, bajó de nuevo al aparcamiento y realizó el trayecto inverso hasta su casa. Un apartamento lujoso y amplio en uno de los nuevos barrios de la ciudad.


Hastiada vio como el ascensor se detenía en la planta baja. Su vecino M. del piso de arriba entró y se sostuvieron la mirada unos instantes.


M. tenía 26 años. Tan solo lo conocía de vista ya que su familia se había mudado algo más tarde que la suya.


Siempre le había parecido un joven atractivo pero aquel día, al sostenerle desafiante la mirada algo la hizo enloquecer.


"¿Que tal el día?" -se atrevió a preguntar...


"Bien, bien" -respondió lacónicamente M.


Unos segundos de incomodidad observando las llaves que tenía en la mano y llegaron a su planta.


Bajó, se despidió aún turbada y entró a casa.


La jauría masculina aún no había llegado. Los "niños" estarían fumando porros por ahí con sus respectivas pandillas como buenos "adolescentes" y su marido...


La verdad, donde pudiera estar su marido era algo que a ella hacía tiempo le había dejado de importar...


Se observó en el espejo, los años iban dejando huella. Nunca fue una mujer de bandera pero siempre consiguió cualquier hombre que se le antojara. Notaba las miradas clavadas en su cuerpo allá donde iba.


Siempre.


Hasta hoy.


Alguna vez había sorprendido a M. mirándola de reojo, pero de eso hacía ya tiempo. El chico había tenido varias relaciones que, al parecer, no habían terminado demasiado bien.


"¿Resentido con las mujeres?" -se preguntó.- "Nah, no creo, demasiado joven para tanta amargura..."


"¿Demasiado orgulloso...?"


Observó una vez más la incipiente celulitis que aparecía en sus muslos. Tejido adiposo que no lograba eliminar por más horas que pasara machacándose en el gimnasio.


"¿Habré envejecido? ¿estaré gorda? ¿estaré perdiendo facultades...?" -se preguntó una vez más mientras su mente volvía a perderse en el recuerdo de Q. aunque esta vez sustituyó su cabeza por la de M.


Se masturbó en la ducha con este recuerdo.

_____________________________________


Ha salido un día raro para ser verano. Toda esa bruma...

Salgo del trabajo pero apenas recuerdo haber entrado a él.

Un policia local, de esos que dirigen el tráfico de vez en cuando, me hace la seña para que avance y así hago a pesar de tener el semáforo en rojo.

Al pasar junto a él he oído perfectamente como me insultaba; no lo entiendo, está a más de 50 m. tengo las ventanillas bajadas y la radio puesta oyendo las noticias de la mañana por la tarde...

Entro por el portal a casa, no sé donde he dejado el coche aunque no le doy más importancia.

Sube el ascensor del sotano y antes de abrir sé que voy a encontrarmelo a él, a M.

No me pregunto que hace subiendo del Garaje, no tiene coche.

Entro y le sostengo la mirada desafiante.

Me agarra, me sujeta bruscamente, me tira un poco del pelo y, cuando abro la boca para quejarme (sin emitir sonido alguno) me mete la lengua con fuerza en la boca.

Voy a estallar...


Sonó el despertador.


Abrió un ojo. Con la mano, a tientas, lo paró.


El corazón aún le latía con fuerza. Nunca había tenido un sueño tan real antes. Podía notar aún la lengua de M. lamiendo, sorbiendo toda su cavidad bucal.


A su lado, la marmota roncaba.


"Sólo falta la canción de Cher" -se dijo con hartazgo...


"La marmota no sé si verá su sombra, pero este SI que es incapaz de verse la cola..." -pensó con sorna mientras se duchaba.


Después, mientras saboreaba el café y los tertulianos radiofónicos arreglaban (o destruían) España, volvió a ensimismarse recordando el sueño. Fantaseó unos segundos con aquellos brazos que oníricamente la habían reducido minutos atrás...


"Diosss, pero que cachonda estoy..." -pensó mientras sacaba el todoterreno del parking.


Un vehículo se le cruzó en una calle estrecha y no dudó en asomar la cabeza por la ventanilla para espetarle un sonoro: "¡Que te jodan malnacido!"


Hoy no era su día, definitivamente no lo era.


"Y no ha hecho más que empezar" -reflexionó para si.


Aparcó en su empresa y dirigió una mirada asesina al primero de sus subordinados con el que tropezó en el ascensor.


"Hoy la jefa ha venido de mala hostia..." -pensó él...


"Como tenga que corregir un error más tuyo, no te comes el turrón aquí..." -pensó ella a su vez.


Se despidieron en silencio y comenzó una de las peores jornadas laborales de su vida.


Por primera vez en mucho tiempo decidió salir un poco antes del trabajo. La sola idea de encontrarse de nuevo con su vecino la aterraba y atraía a partes iguales.


Hizo el camino de vuelta saltandose todos los límites de velocidad, un par de stops y un semáforo en rojo.


Por el camino volvió a tener un encontronazo con un conductor (de sexo masculino, como no) al que insultó con más rabia aún, si cabe...


Dobló la esquina de su calle haciendo prácticamente un trompo y al bajar a la segunda planta del sotano rozó una de las columnas dejando tras de si una bonita mancha de pintura gris metalizada allí.


Cogió el ascensor sin aliento.


Nunca antes le había parecido taaan lento el trayecto del elevador como aquel día.


Su corazón dio un vuelco cuando se paró en la planta baja.


"No, no puede ser, no, no, nooo..."
-rezó mientras veía las puertas metálicas de seguridad deslizarse a la derecha.

Ahí estaba. Media hora antes que ayer.


"Si lo hago a proposito no me sale..."
-pensó con desesperación al verlo entrar.

"Hola, buenas tardes" -saludó él esta vez.


"Hola" -alcanzó a decir ella antes de bajar la mirada completamente turbada.


"¿Ocurre algo?" -preguntó él al ver su reacción.

"No, no, nada nada" -respondió ella


"Ah, perdona, me había parecido..."


Al llegar a su planta se quedó paralizada, mirándolo.


"¿Seguro que no pasa nada?" -volvió a preguntar él -"No nos conocemos mucho, L., pero si me necesitas para cualquier cosa estoy aquí, no lo olvides." -dijo mientras ponía amigablemente una mano sobre su hombro al tiempo que, con suavidad pero también con firmeza, la condujo hacia el rellano de la escalera.


Se quedaron un instante mirándose allí, en silencio.


El se inclinó y la besó.


Ella no le rehuyó.


Fue brusco, como había soñado, pero también fue más dulce de lo que nunca hubiera podido llegar a imaginar...


Entraron en su casa.


Ella intentó manejar la situación, como siempre hacía, fue imposible y al final, desmadejada, se dejo arrastrar al dormitorio por aquellos brazos que horas antes, en sueños, la habían hecho enloquecer.


Empezó a desnudarla con violencia rompiéndole la ropa en el proceso.


Intentó pedirle que parara, pero de su boca solo salió una respiración entrecortada acompañada de jadeos.


Cuando empezó a acariciarle los pezones se sintió desfallecer.


Cuando empezó a bajar la mano hacia la gomita de sus bragas el corazón le iba a mil por hora.


Cuando le dio la vuelta y la penetró pensó que perdía la consciencia.


Hizo todo lo que le pedía.


Por primera vez desde hacía años, la jefa recibió ordenes.


El primero solo fue uno de los multiples orgasmos que tuvo aquella tarde.


Algo que no le ocurría desde... si, bueno, desde Q.


Dos horas más tarde, media antes de que llegara la marmota, él regresaba a casa mientras ella se duchaba acariciando su azotado culo con una descomunal sonrisa dibujada en el rostro.




Tagkiller


Ver: Atrapado en el Tiempo (Harold Ramis 1993), La pianista (Michael Haneke 2001), Secretaria (
Steven Shainberg 2002)

Leer: El perque de tot plegat (Quim Monzó)

jueves, 16 de septiembre de 2010

Miedo y Asco en Biarritz


Levantó un ojo para mirar al resto de participantes de la mesa.

EL tipo del traje con el parche en el ojo que parecía estar sonriendo todo el tiempo, la rubia platino de bote que se lamía el labio superior por enésima vez, el calvo de mediana edad, gordo, sudoroso y sin parar de manosear sus cartas...

Miró al croupier y de repente lo vio como si fuera un gigantesco calamar. Alzaba los tentáculos para mezclar y remezclar los naipes una y otra vez y parecía estar mirando a todos los jugadores al tiempo.

A su mente acudieron las cinco fatídicas palabras que llevaban rato agolpándose en su cabeza: "no debiste meterte aquel ácido".


Había fallado como un novato, como un "probie", como un vulgar "noob" y ahora empezaba a desatarse el caos en su interior.

Él mismo siempre había dicho que para jugar al poker cualquier estimulante es bueno, coca, anfetas, incluso speed... pero no el LSD...

Definitivamente no...

Ahora la mesa con su tapete verde era una charca, los diferentes elementos que la poblaban nenúfares, anfibios y algunos insectos y, por momentos, parecía que el agua iba a rebosar por sus bordes, con cada uno de los movimientos que hacía el "cefalópodo" al repartir, recoger, poner o retirar naipes, apuestas, ganancias o pérdidas.

Volvió a levantar la vista de sus cartas.

El tipo del parche se había convertido en un pirata con una larga y sucia barba, extraña mueca en el rostro y un desproporcionado arete de oro en su oreja izquierda. La rubia platino parecía ahora una Górgona siempre buscando con la mirada a los contrincantes y la cabeza llena de ofidios expectantes. El tipo calvo y gordo se desparramaba sobre su asiento, como si alguien le hubiera derramado una bañera de sulfúrico por encima.

Parpadeó y todo volvió a la normalidad.

Bajó la vista y se perdió en sus cartas.

Dos "Q's", una "K", un "3" y un "6"...

Algo le decía que debía jugársela y buscar el full...

De nuevo todo volvió a descontrolarse; la Reina de Corazones reía como una niña mientras decía "¡que le corten la cabeza!", la Reina de Picas le miraba impasible e indiferente, el Rey de Treboles parecía decir "a mi no me mires, sólo soy un hombre", mientras el 3 y el 6 debatían animadamente sobre primos números y números primos (hay una importante diferencia, se dijo mientras les prestaba atención...)

"¿...SEÑOR...? Ejem... ¿Cartas, señor?"

Salió de su ensimismamiento al oír al Croupier-Cthulhu que había recuperado en parte su forma original...

"Errr... si, gracias, dos más..." -respondió sin mirarlo directamente.

El "semi-kraken" arrojo dos cartas que levitaron sobre las aguas del "tapete-estany" hasta llegar a él y, no sin cierta aprensión, como si fueran a escapar, levantó las esquinas para ver que cartas le habían llegado.

"¡Alabado sea Loki allá donde esté haciendo de las suyas!" -no pudo evitar pensar mientras hacía esfuerzos sobrehumanos para no dejar ver ninguna sensación del triunfo que ahora sentía...

Sabía que el gordo no tenía nada, llevaba jugando desde que llegó y había podido observarlo con calma...

El tipo del parche parecía estar pensando si iba o no, debía de tener cuidado con él, y con sus cartas.

Pero la rubia... la rubia era una auténtica incógnita...

Al principio de la noche le había parecido en un par de ocasiones que el gesto que hacía lamiendose el labio indicaba que llevaba cartas buenas e iba hasta al final. Craso error que le costó parte del dinero que llevaba. Tenía que pensarlo con calma, no había más descartes.

Volvió a bajar la mirada y repasó de nuevo sus naipes...

El ácido volvió a subir con fuerza...

Las dos reinas parecían haber congeniado con el olvidado Rey de Treboles y el de Diamantes que acababa de incorporarse. A ellos se les había unido también la Reina de Treboles y todos juntos debatían acerca de la filosofía de Hegel.

Cerró los ojos un segundo confíando en que todo desapareciera y poder así volver a observar a sus contrincantes.

Fue inútil, la charla entre figuras había terminado pero no dejaban de moverse, señalarle y reirse de él a escondidas.

Volvió a cerrar los ojos, inspiró profundamente y volvió a abrirlos mientras repasaba la mesa de nuevo...

Comenzaron las apuestas.

El gordo no fue, como esperaba.

La rubia igualó y subió.

El tipo del parche pareció dudar un segundo y al final imitó a la rubia.

Es su turno...

De súbito todo pierde el sentido o al menos, el poco que le queda. El pirata babosea a la rubia que le mira con desprecio mientras una de sus serpientes le guiña el ojo. Del gordo no queda nada. El "calamardo" permanece inmóvil mirando la escena. Las cartas quieren escapar, saltar y caer al agua del estanque buscando refrescarse y desprenderse del sudor de las manos que las atenazan. Las fichas andan persiguiéndose a mordiscos como "Pac-Man's". Hacen un ruido curioso al chocar entre si. Las bebidas parecen sobresalir del agua como pilares de una construcción transoceánica. Un nuevo jugador con un peculiar bigote se ha sentado en algún momento y ha pedido cartas. Lleva calzones y guantes de boxeo. Dice llamarse Muhamad Dalí y afirma ser capaz de noquear a Foreman en menos de diez asaltos mientras pinta la "última cena"...

Despertó en un hospital varios días después, solo y arruinado.

¡Vaya fiesta!

Tagkiller

Ver: Miedo y Asco en Las Vegas (1998 Terry Gilliam)
, Airbag (1996 Juanma Bajo Ulloa) Jo, que noche (1985 Martin Scorsese),

Escuchar: Cualquier cosa delirante que les inspire

martes, 20 de julio de 2010

Car Crash Sleep


Arrancó el coche y salió del "parking" de la empresa.


Hacía el mismo trayecto todos los viernes.


Ni siquiera pasaba por casa. Se había acostumbrado a salir corriendo de la ciudad al acercarse el fin de semana.


Llevaba todo lo necesario en el maletero. Lo preparó cuidadosamente la noche anterior y aquella mañana sólo había tenido que sacar algunas fiambreras y ponerlas en el frigorífico del comedor de personal.


Paró para repostar y tomar un café en una estación de servicio.


No había dormido bien la noche anterior y eso que los últimos meses no habían sido tan malos como los primeros...


Se detuvo un momento con el vaso de papel en la mano, soplando, mientras su mente se perdía recordándola.


A ella...


Se despidió del encargado y retomó su camino.


A los diez minutos notó los primeros síntomas de somnolencia.


Hizo caso omiso y continuó, más rápido si cabe, deseoso de llegar cuanto antes para descansar.


Los ojos se le cerraron un segundo.


Sólo un segundo.

Pensó seriamente en parar y estirar las piernas ¡pero era tan poco lo que le quedaba para llegar...!


Apretó el acelerador, las luces delanteras devoraban kilometros de una carretera que ya oscurecía.


De pronto una inclinación de cabeza, negrura, catástrofe, estrépito...


"Todo-en-uno", en décimas de segundo.


Le despertó un dolor intenso en la pierna izquierda. El coche había caído por un terraplén y estaba atrapado en el amasijo de hierros.


Se notó débil, y confuso, no tenía idea del tiempo que había permanecido así pero notaba el flujo caliente de la sangre resbalando por su pantorrilla.


Una carretera comarcal perdida entre montañas, sin cobertura, en una zona de difícil visibilidad, en verano, sin apenas tráfico...


Sólo un milagro podía salvarlo, y eso sin hablar del amenazante humillo que emergía del capó...



El tiempo y su discurrir.


Pensó en su mujer, había muerto de cáncer un año antes y hacía relativamente poco tiempo que lo había "superado".


Sus años juntos, "siempre a tu lado", sus hijos, la convivencia, las dificultades, los grandes momentos...


Desfilaron sus recuerdos con desasosegante lentitud.


Se sintió de pronto MUY solo.


Nunca pensó que moriría así, solo y llorando como un niño...



Recordó su sonrisa, la tenía olvidada.


Siempre le dijo lo loco que le volvía aquella risa de niña.


Algo dentro de él empezó a sangrar sin derramar una sola gota...


Sólo lloró.


Lloró.


Solo.





Tagkiller (I miss you, L.O.L, y duele)


Premio a la originalidad 2010, si, lo sé... no estoy inspirado, lo siento...


Pd: ¿Alguien tiene una máquina del tiempo? La necesito, MUCHO, por favor...



Ver: 28 Días Después (Danny Boyle 2002), Hijos de los Hombres (Alfonso Cuaron 2006).


Escuchar: (pero no me la pongan por favor): By Your Side (Sade), Parole Alate (Meg)

viernes, 2 de julio de 2010

"Traffickin' Africa"



La primera norma si traficas con armas es "que no te disparen con tu mercancía".

La segunda es "asegurate de que te pagan".

Hay quinientos millones de armas en el mundo, una para cada doce personas, y puedo decir con orgullo que he intentado por todos los medios armar a las once restantes. Ignorando a veces la segunda de las normas.

La leyenda urbana dice que Africa está superpoblada, he estado allí en muchas ocasiones, la he recorrido desde El Cairo a Ciudad del Cabo y desde Lagos hasta Mogadiscio y puedo aseguraros que esa afirmación es falsa.


Eso y que los mapas están muy mal hechos.


Otra leyenda urbana dice que nosotros, los traficantes de hierro, estamos al servicio de las élites para controlar la población allí.

También puedo deciros sin temor a equivocarme que es falso, de eso ya se encarga el Sida y el hambre.

Para empezar el término élites es incorrecto. Hay una serie de conglomerados comerciales que en la mayoría de ocasiones compiten entre si por los recursos existentes. Alguna vez cooperan, pero suele ser infrecuente y sólo cuando hay algo realmente peligroso (o beneficioso) para la consecución de sus intereses.

Por lo demás, Africa no les interesa salvo por sus recursos. Y el "recurso humano" es uno de ellos.


Los efectos que tiene toda la bazofia irreal que les vendemos a través de esos bosques de antenas parabólicas que pueblan los techos de sus infraviviendas es devastador. El deseo de alcanzar ese mundo irreal e hipertecnificado donde poder dar un futuro a los hijos les lleva a cruzar el continente en penosos viajes para alcanzar el sueño europeo.


Sueño que suele tornarse en "pesadilla mediterránea".


Que se jodan. No me preocupan.

Mi papel en esto es suministrar las "herramientas adecuadas" a los "encargados del negocio".


Africa es un enorme coto privado al servicio de esas corporaciones y soy yo el que arma a sus "perros" burlando todo tipo de embargos, acuerdos comerciales y medidas de presión.


No es fácil, pero tampoco imposible. Después de todo la idea es que en el próximo conflicto dejen los machetes a un lado y se maten como señores, como ciudadanos del primer mundo, con todos los honores...


Eso y los recursos, como ya he dicho, causa y a la vez solución de todos (o casi todos) los problemas de este mundo.

No es casual que donde hay más en juego se sucedan las guerras, como en Nigeria.


O Tanzania.


Durante años estuve envíando armas a Tanzania, trayendo mis aviones vacíos a la vuelta hasta que un día vi una de esas gigantescas percas que han arrasado el lago Victoria y decidí aprovecharlas.


Al poco tiempo un belga había montado una factoría para procesarlas allí mismo así que en lugar de transportar armas y volver con pescado empezamos a llevar armas y traernos filetes procesados de perca que triplicaban su valor.


Aquel fue un negocio redondo.


¿Qué me importa a mi lo que hagan con mi mercancía? Las armas son sólo herramientas
, son utensilios, útiles, cualquier cosa puede ser un arma. ¿Prohibimos también el comercio de armas blancas?

Cualquier cosa puede ser utilizada como arma, las armas no matan, matan quienes las empuñan.

Algunos dirán que mi argumentación no es más que palabrería con la que intento acallar mi conciencia.

Siento desilusionaros,
no tengo conciencia.

Mi vida es el negocio y en mi negocio no me gana nadie. Soy el mejor.

Mi negocio es la muerte.



Tagkiller (me voy de vacas, buenas noches y buena muerte XD)



Ver: El Señor de la Guerra (Andrew Niccol 2005), La Pesadilla de Darwin (Hubert Sauper 2004), Surplus (Erik Gandini 2003)

Escuchar: For What It's Worth - Buffalo Springfield 1967

martes, 29 de junio de 2010

Cartero


Una calle, un patio, un tablero metálico.


Puerta uno, llamo, espero...


No hay nadie, sigo, puerta dos, llamo, espero...


Nadie, puerta tres, llamo, espero...


Contestan.


- Si ¿quien es? -voz de un hombre, ruido de musica de fondo...


- Cartero, abra por favor... -respondo.


- ¿Cartero? ¿Por qué llama usted a mi casa?



Me quedo un segundo en blanco, el tono de voz del hombre parece inquieto mientras intento encontrarle la trampa a la pregunta...



¿Como dice? - acierto a decir.


¿Está usted sordo? que por qué ha llamado a mi casa le estoy preguntando...



Un loco, los carteros tenemos fama de funcionarios con vida apacible pero nadie tiene ni puta idea de las cosas que nos toca ver y, a veces, sufrir.


En mis trece años de servicio me han mordido seis perros. He visto una reyerta con puñaladas, disputas conyugales y vecinales,
toda la mala educación del mundo y locos, muchos locos.

Pero este se lleva la palma.


Trato de articular una respuesta inteligible, pero es julio, estoy al sol y, literalmente, estoy bañado en sudor.



- Caballero, he llamado a su casa porque es la tercera y en las dos anteriores no contestaba nadie...


- ¿Es eso cierto? -inquiere el vecino


(Trago saliva, pero que especie de m...?)


- Por supuesto, esta zona es nueva para mi, han cambiado a su cartero habitual y siempre procedo igual, llamo una por una a todas las casas desde la primera hasta que alguien me abre...


- Bueno, ¿pero tiene alguna carta para mi?



El colmo, esto es el puto colmo ¿querrá ahora también que le diga si son buenas o malas noticias?



- Pues, deje que vea... Si, ah, no, no, perdone, para usted no hay nada, tenemos una carta pero debe tener la dirección equivocada porque el nombre no coincide...


- ¡¡¡AJA!!! -una exclamación psicótica de triunfo casi me deja sordo.


- ¿Perdón? -pregunto mientras gruesos goterones caen por mi tripa dejando unas curiosas manchas en mi ropa...



Nada, no hay respuesta, sólo silencio...


Un jodido loco, ¿por qué me tocan a mi siempre? - me cuestiono mientras llamo a la puerta cuatro...


Espero, sin respuesta...


Cuando voy a llamar a la quinta oigo un ruido dentro del patio.


Tapo un poco el cristal para poder ver en su interior, es de esos ahumados y, saliendo de una esquina veo un tio aparecer, va mal vestido y lleva un enorme montón de papeles en la mano.


Y lo que es peor, se dirige hacia mi.


Doy un paso atrás, mi mano sujeta con nerviosismo el spray de defensa, herencia del último ataque de cánidos y me preparo para lo peor.


La puerta se abre con fuerza y ante mi hay un hombre de mediana edad, mal vestido, sin afeitar y con profundas ojeras.


Sin esperar a mayores presentaciones me tiende un sobre.



- ¿Es ese el nombre que aparece en la carta que acaba usted de mencionar? -dice, su voz tiene algo de desquiciada.


Lo cojo con precaución, compruebo el nombre con rapidez sin quitarle el ojo de encima y asiento con la cabeza.



¡JUAS!
-otra expresión triunfal, pero ésta me hace dar un respingo por la cercanía entre su autor y yo...- No puede ser un error señor cartero -prosigue- porque llevo dos años recibiendo cartas para este señor, yo mismo las llevaba hasta su portal al principio pero ya no.


¿Señor cartero?
vaya, un loco educado... ¡Que maravilla!


- Pues no termino de entenderlo, señor, será una empresa con los datos erróneos y quizá el destinatario sea alguien ocupado como para hacer las gestiones para subsanarlo...


- ¡NOOOO!
-me interrumpe con fiereza y, confieso, medito seriamente la opción de gasearlo y llamar luego a la policía local- Eso no es así. Alguien se asegura que esas cartas vayan primero a este portal. Alguien que conocía a nuestro antiguo cartero el cual tenía la costumbre de llamar en primer lugar a las casas que recibían correo. Alguien que sabe que me cuesta mucho dormir.


La mirada se le pierde en el infinito y se calla.


Yo, la verdad, no sé que hacer ni que decir. Sólo noto los riachuelos de sudor que caen por mi cuerpo mientras los segundos pasan y este sujeto parece haber perdido el norte definitivamente.

Cuando estoy a punto de despedirme, como si fuera un autómata en Blade Runner, el "loco" parece salir de su letargo, me mira y me pregunta:


- ¿Tiene usted buena memoria?


- Si, creo ¿para qué?


- ¿Podría recordar ese nombre y evitar llamar a mi casa cuando reciba correo suyo?


- Si, creo, lo intentaré al menos, lo que si le digo es que a partir de ahora por nada del mundo llamaré a su casa sabiendo que tiene problemas de sueño...



El hombre me mira durante un instante, parece a punto de echarse a llorar, me coge la mano que tengo libre, me la sacude con energía y se deshace en agradecimientos y efusividades varias.

Desaparece escaleras arriba.


Me quedo confuso durante unos segundos.


Mierda, ha subido cerrando la puerta del portal tras de si...


Puerta uno, llamo, sin respuesta, puerta dos, llamo, sin respuesta, puerta treeesssssss.... no, puerta cuatro, llamo, sin respuesta...

Me abren y subo mientras un pensamiento retumba en mi cabeza:

- ¿...Y por qué no habló con el anterior cartero...?





Tagkiller

Escuchar: Summer in the City (Joe Cocker)